Durante muchos años escuchamos hablar de “rejuvenecimiento vaginal” como si se tratara exclusivamente de una cuestión estética. El término incluso llegó a instalarse en los medios y en el mundo del espectáculo, asociado a actrices, modelos y figuras públicas que hablaban de procedimientos destinados a mejorar el aspecto de sus genitales.
Pero hoy podemos mirar este concepto desde una perspectiva mucho más amplia.
Cuando hablamos de rejuvenecimiento vaginal no hablamos de volver a tener una vagina o una vulva de 14 o 15 años. Hablamos de acompañar los cambios que atraviesan los tejidos genitales femeninos a lo largo de la vida y, cuando existe una indicación, recuperar confort, funcionalidad y bienestar íntimo.
Los cambios en la salud íntima
La vulva y la vagina también envejecen. Con el paso de los años pueden producirse modificaciones en la piel y las mucosas, disminución del colágeno y la elasticidad, pérdida de volumen de los labios mayores, alteraciones en los labios menores y modificaciones en la lubricación y sensibilidad.
A esto se suman situaciones muy frecuentes: los embarazos, los partos, el puerperio, la lactancia, la menopausia, algunos tratamientos hormonales y el uso de determinados anticonceptivos pueden modificar el equilibrio hormonal y la calidad de los tejidos genitales. Y estos cambios no son solamente visuales.
Muchas mujeres comienzan a experimentar sequedad vaginal, ardor, molestias durante las relaciones sexuales, dolor, sensación de tirantez o disminución del placer. Otras presentan pérdidas de orina al toser, correr, saltar o realizar actividad física. También puede aparecer una sensación de menor sostén o cambios en la percepción del propio cuerpo.
Poder practicar determinados deportes sin miedo a las pérdidas de orina, correr, saltar, entrenar o realizar actividad física con seguridad; poder usar una calza, ropa interior o un traje de baño sin sentirse incómoda; recuperar confianza en la propia imagen corporal y disfrutar de una relación sexual sin dolor son aspectos que pueden tener un impacto muy importante en la calidad de vida.
Se trata, en definitiva, de recuperar esa sensación de libertad, seguridad y confianza en el propio cuerpo.
Un amplio abanico de tratamientos
No existe un único tratamiento para el llamado rejuvenecimiento vaginal. La elección depende de la edad, los síntomas, el estado hormonal, los antecedentes obstétricos, la anatomía y, fundamentalmente, de las necesidades y expectativas de cada mujer.
El abordaje puede comenzar por medidas muy sencillas.
En determinadas pacientes, especialmente durante la menopausia o en situaciones de disminución de estrógenos, pueden indicarse tratamientos locales como óvulos o cremas hormonales, siempre bajo evaluación médica. También existen alternativas no hormonales destinadas a mejorar la hidratación y el confort de los tejidos.
Óvulos y Cremas
Tratamientos locales hormonales o hidratantes destinados a recuperar el confort de la mucosa.
PRP & Ácido Hialurónico
Plasma rico en plaquetas e infiltraciones para restaurar volumen, elasticidad e hidratación tisular.
Láser Genitourinario
Procedimientos no invasivos basados en energía para tratar alteraciones de mucosa y piso pélvico.
Remodelación Íntima
Correcciones anatómicas o funcionales mayores cuando el caso requiere un abordaje quirúrgico.
A partir de allí existe un amplio espectro de tratamientos dentro de la ginecología regenerativa y funcional. Dependiendo de cada caso pueden utilizarse procedimientos como el plasma rico en plaquetas, determinadas técnicas de microinyecciones, infiltraciones con ácido hialurónico u otros productos destinados a mejorar hidratación, volumen o calidad tisular.
También existen diferentes tecnologías basadas en energía, entre ellas determinados tipos de láser, que pueden indicarse en pacientes seleccionadas para tratar algunas alteraciones de la mucosa y determinados síntomas genitourinarios.
Y en casos específicos, cuando existe una alteración anatómica o funcional que requiere una corrección mayor, puede recurrirse a procedimientos quirúrgicos de remodelación íntima.
Lo importante es entender que no todas las mujeres necesitan lo mismo y no todo procedimiento es adecuado para todas. Una evaluación ginecológica permite determinar cuál es el problema real y cuál es el tratamiento con mejor relación entre beneficio y riesgo para cada paciente.
Recuperar bienestar, no perseguir la juventud
Quizás deberíamos empezar a cambiar la manera en que hablamos de “rejuvenecimiento vaginal”. No se trata de perseguir una imagen imposible de juventud ni de imponer un determinado modelo de vulva. Se trata de que cada mujer pueda sentirse cómoda con su cuerpo y recuperar, cuando sea posible, funciones que se fueron modificando con el paso del tiempo.
La medicina íntima actual nos permite abordar estos cambios desde diferentes perspectivas: hormonal, regenerativa, funcional, estética y quirúrgica. Porque el bienestar genital no tiene edad.
Y cuidar nuestra salud íntima no debería ser un tema del que nos dé vergüenza hablar. Sentirnos bien, no tener dolor, disfrutar de nuestra sexualidad, movernos con comodidad y sentirnos seguras con nuestro propio cuerpo también forman parte de una buena calidad de vida.
La consulta ginecológica es el primer paso para conocer qué está ocurriendo y, a partir de allí, elegir de manera responsable y personalizada las mejores alternativas.
Dra. Sandra Maestri Heinrich
Ginecóloga — M.P. 8630
Especialista en Ginecología Regenerativa y Funcional | Clínica del Pilar
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